El nombre de la bodega ocupa casi toda la etiqueta, la añada está en el cuello y un reflejo tapa una palabra. Un buen escaneo empieza con una foto que tú también puedas leer.

Consigue una foto legible
Apoya la botella de forma estable y encuadra la etiqueta de frente, sin cortar los bordes. Si hay reflejos, gira un poco la botella o cambia la iluminación. Fotografiar toda la estantería añade información que no necesitas.
Ajusta el marco si la detección automática falla. Guarda la foto para resolver una duda más adelante sin volver a buscar la botella.
Revisa primero el nombre y la añada
Las palabras más grandes pueden ser la bodega o la denominación, no el nombre del vino. Compara el resultado con la etiqueta y busca la añada también en el cuello o en una esquina.
Puedes corregir productor, región y variedad. Si la uva no aparece indicada, deja el campo vacío en vez de deducirla solo por la zona de origen.
Leer texto no es identificar cualquier vino con certeza
Cellar lee las palabras impresas en el dispositivo. No promete encontrar una coincidencia exacta en un catálogo compartido. Una tipografía decorativa o una etiqueta deteriorada pueden exigir una corrección.
Ejemplo: un Rioja Reserva 2020 aparece con la añada 2022. Corrígela antes de guardar la cantidad y la ubicación. Esa comprobación breve evita crear una ficha equivocada.
Añade la contraetiqueta cuando aporte algo
Puede indicar la variedad o el origen con más claridad. Guárdala si resulta útil. Para empezar suelen bastar una buena foto frontal, nombre y añada comprobados, cantidad y ubicación.