Has contado media estantería, te interrumpen y ya no recuerdas por dónde ibas. Seguir siempre el mismo recorrido evita dejar botellas fuera o contar las mismas dos veces.

Empieza por las ubicaciones
Haz una lista de estanterías, vinotecas y cajas. Usa nombres que ya empleas en casa: «Vinoteca», «Debajo de la escalera» o «Estantería de la puerta». Numera las filas de arriba abajo y mantén ese criterio.
Si una caja está repartida entre dos sitios, registra ambos con sus cantidades. El total no te dice dónde encontrarás la siguiente botella.
Termina una fila antes de pasar a otra
Empieza arriba a la izquierda y avanza en el mismo sentido. Saca solo la botella cuya etiqueta vas a leer. Guarda nombre, añada, cantidad y ubicación y vuelve a colocarla.
Las añadas distintas deben tener fichas separadas. Las botellas idénticas de una misma añada y tamaño pueden compartir ficha y cantidad.
Comprueba el total en el momento
Ejemplo: seis botellas en la estantería y dos en la vinoteca suman ocho, repartidas entre esos dos sitios. Si la lista muestra diez, busca ahora un duplicado, una caja ya contada o una añada mezclada.
Después puedes completar precio de compra, fecha y comentarios. Una lista sencilla que cuadra sirve más que muchas columnas con una cantidad incorrecta.
Actualiza cuando entra o sale una botella
Añade las compras al guardarlas y registra la apertura cuando abras la botella. Cellar ayuda a leer la etiqueta y guardar la ubicación. La misma rutina funciona con una libreta o una hoja de cálculo.
Haz una copia de seguridad al terminar. Si las ubicaciones siguen siendo confusas, consulta cómo organizar por estantería, fila y caja.