Una caja sobrevive a todas las limpiezas, aunque nadie en casa la elige. Pregúntate si aún tiene una función en tu colección.
Separa tus gustos de un estado incierto
¿No te gusta el estilo o sabes poco de la botella? Revisa tus notas y la etiqueta. Una preferencia es distinta de una sospecha de daño. Que pase más tiempo no resuelve automáticamente ninguna de las dos cosas.
Elige una acción concreta
Guárdalo para una ocasión definida, prueba una botella si te apetece o busca a alguien interesado. Cuenta con sinceridad lo que sabes del vino y su conservación. No presentes como impecable una botella sobre la que tienes sospechas. Para desecharla, sigue las indicaciones locales de separación de residuos.
Usa una pequeña lista de decisiones
Ejemplo: seis botellas de un estilo que ya no compras. Dos quedan para un plan concreto, tres se regalan a alguien interesado y una espera comprobación. Es un ejemplo de organización, no una invitación a consumir. Pon fecha de revisión a la que queda pendiente.
Actualiza solo cuando salgan de verdad
Las botellas siguen en el inventario hasta su salida. Un regalo o descarte no es una cata: cambia la cantidad y añade una nota normal con fecha y motivo. En Cellar no registres una apertura para un regalo sin abrir. Revisa la ubicación y usa lo aprendido en la siguiente compra.