Vienen diez personas a comer, pero no todas quieren beber lo mismo. La lista de invitados no basta para hacer la compra.
Aclara las preferencias antes de contar
Pregunta por vino, opciones sin alcohol y otras preferencias sin exigir explicaciones. Fija un presupuesto. La duración de la comida no determina por sí sola cuánto quiere beber cada persona.
Haz la cuenta en mililitros
Ejemplo: prevés doce servicios de 125 ml en total. Son 1.500 ml, es decir, dos botellas de 750 ml. Una botella da seis servicios de ese tamaño o cinco de 150 ml. La cuenta describe volumen, no una recomendación por persona ni una definición de bebida estándar.
Elige del inventario disponible
Reparte lo previsto según los gustos conocidos, en vez de cubrir todas las categorías de vino. Comprueba añada, formato y cantidad disponible. Una reserva sin abrir puede cubrir cambios de plan, sin obligación de consumirla. La selección de pocos candidatos ayuda a elegir.
Registra lo que ocurra de verdad
Abre según haga falta. Una botella llevada a la mesa sigue cerrada si no se abre. Registra una apertura real una sola vez, aunque quede vino, y devuelve las cerradas a sus ubicaciones. Apunta los cambios de preferencias sin convertir una comida en una regla fija.